* Por Florencia Ducos
La camisa es un ítem fundamental en cualquier guardarropa, sobre todo, el masculino. Veamos algunos secretos para no equivocarse en su elección.
- Si la idea es usar la camisa sin corbata dentro de un estilo formal, lo importante es que el cuello sea pequeño y no demasiado rígido, pero que tampoco quede flameando suelto y sin forma.
- Como este tipo de camisa se usa con el primer botón desabrochado, y no más, la distancia entre ojales debe ser pequeña para que el cuello no se desboque.
-Las que vienen con botones pequeños en la punta del cuello aseguran que quede prolijo, aunque, eso sí, estos modelos no admiten el uso con corbata.
-Si la camisa es para traje, debe ser de un género liviano, como algodón fino, con un mínimo transparente para dar sensación de ligereza.
-La camisa que va con corbata no lleva bolsillos de ninguna manera.
-Las telas más gruesas, de estilo Oxford, sólo se admiten para equipos informales.
-La elegancia también está determinada por los colores. Si la camisa se usa con traje, hay que elegir la paleta que va del blanco a los pasteles suaves. Cuando se usa sin corbata admite tonos más oscuros.
-Regla básica de elegancia: el traje debe ser lo más oscuro, la camisa lo más claro y la corbata tiene la función de aportar colores sin pasarse de estridente.
-El largo de las mangas de la camisa no debe sobrepasar el nacimiento del pulgar con el brazo estirado hacia abajo.
-Los botones no dan lo mismo. Para una camisa formal deben ser de pasta, símil nácar, y bien discretos.
-Cuando la camisa tiene tabla encontrada en la espalda y bolsillos en la delantera, es informal y es para usar sin corbata.
-Una camisa con gemelos debe ser usada, sí o sí, con corbata.
* Florencia Ducós es socia de Grupo Imagen y Asesora de Imagen especializada en estilo masculino.