En los últimos años fueron Carla Bruni y Michelle Obama, entre otras, quienes surgieron como objeto de análisis por parte de críticos de moda, editores y bloggers. Hoy, se suman a la lista dos mujeres que ya son observadas de cerca.
Ellas son Valérie Trierweiler, pareja de Francois Hollande, quien acaba de destronar a Nicolas Sarkozy como presidente de Francia, y Ann Romney, esposa de Mitt Romney, el republicano que ostenta la silla presidencial que hoy ocupa Obama.
La moda y la imagen de estas mujeres se instalaron muy fuertemente en los medios en las últimas semanas. El caso más notorio fue el para muchos “error” de Anne Romney, quien apareció en una entrevista televisiva con una blusa de 1.000 dólares.
La actual primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, tampoco se salvó de la policía fashionista. El motivo, dos cárdigans que lució en dos eventos públicos, cuyos precios oscilaban entre 2.000 y 3.000 dólares cada uno, según publicaron los medios de ese país.
Sea como fuere, un escueto análisis de estilo nos muestra que Anne es menos ostentosa que Michelle. Aunque muestra prendas poco accesibles para el común de los americanos, no alcanzan el nivel de la primera dama, quien siempre elige para vestirse a destacados diseñadores, como Balenciaga, Helmut Lang o Michael Kors.
Del otro lado del Atlántico, la compañera del presidente electo francés obedece a un estilo que podría decirse está en la vereda opuesta al de Carla Bruni. Mientras la ex modelo demostró ser un ícono de la moda, con looks y equipos sofisticados, el de la periodista no ahorra en elegancia y feminidad, aunque responde más a un look de oficina. El tiempo dirá cómo moldeará su estilo para convertirse en una primera dama digna de ser elogiada o criticada.